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El básquet argentino vivió su máxima gloria con una generación irrepetible que concedieron en un momento de la historia para hacer de la selección, una selección de oro. 

 

Entre 2002 y 2014, la selección argentina de básquet vivió sus mejores momentos como equipo. Una selección que era favorita para las mejores casa de apuestas deportivas. Un equipo formado por jugadores que en aquella época estaba jugando mayormente en Europa y en la NBA escribiendo las mejores paginas no solo del básquet, sino del deporte argentino. 

 

Encabezados por Ginobilli, Pepe Sanchez, Oberto, Luis Scola, Noccioni, Delfino, Hermmann, o Prigioni entre otros, formaron un conjunto que jugaban a otro nivel. 

 

En este articulo repasamos tres momentos históricos de esta generación histórica, que rompieron todos los pronósticos deportivos.

 

 

La victoria contra la NBA

 

En el año 2002, el mundo vio por fin la caída del equipo americano de básquet. Un equipo formado totalmente por jugadores NBA, contra jugadores jóvenes e inexperimentados. 

 

David contra Goliat. Y Esta vez Gano David. Y es que David iba por un octavo puesto, pero que termino jugando la final del mundial rompiendo todos los pronósticos deportivos.Y dejando a Estados Unidos por el camino, el gran favorita de las apuestas deportivas para ganar el mundial. ( donde apostar )

 

El juego de argentino fue rápido y con una energía incontenible. Jugaron como un equipo para derrotar por primera vez en su historia a un equipo formado únicamente por jugadores NBA. La mayor deshonra del equipo americano en su historia. 

 

 

El oro de Atenas 2004

 

La misma generación, dos años después se hizo de oro en la cuna del deporte. Los juegos olímpicos de Grecia significaron la confirmación de un equipo único, que era el favorito para las casa de apuestas argentinas

 

A pesar de clasificar como tercera, derrotó a la anfitriona Grecia y volvió a conseguir otro hito dejando fuera de las medallas, otra vez, a Estados Unidos y sus estrellas de la NBA por 89 a 81. La final contra Italia, fue un baile que ganaron por 15 puntos arriba y mostraron al mundo la magia de una generación única, que se convirtió en apuesta segura de victoria. 

 

El Bronce en Pekín 2008 y el oro en Fiba DIamond. 

 

A estas alturas el equipo ya se encontraba formado por una generación de estrellas que en su mayoría estaba jugando en la mejor liga del mundo. Jugadores experimentados y con un talento natural para jugar juntos, consiguieron ser favoritos y entrar como favoritos en todas las apuestas deportivas de básquet.  

 

Y no fallaron. Salieron campeones del mundo, en una especie de competición donde se enfrentaban los campeones de cada continente, donde se colgaron el oro ganando en la final a Australia. 

 

Los juegos olímpicos de Pekín esperaban y Argentina era una de las grandes favoritas para las mejores casas de apuestas a llevarse el oro.

 

Otra vez Estados Unidos se cruzo en el camino. Y esta vez los americanos se tomaron la revancha, ganando por 20 puntos al combinado nacional que finalmente jugo por el tercer puesto y se llevo la medalla de bronce de Pekín. 

 

La generación dorada del básquet argentino, fue más allá de los títulos. Se trataba de un grupo humano, y sobre todo, un equipo que funcionaba precisamente como eso. Como un equipo. Seguramente, ahí, radicara el secreto de estos grande éxitos. 

 

 

 


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